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Los derechos no se desconectan

Captura desde 2026-08-28 10-52-45

Tus derechos también viven en Internet

Cuando hablamos de derechos digitales no hablamos de una cosa nueva ni de algo reservado a las personas expertas en tecnología. Hablamos de lo más simple: Derechos Humanos, los mismos de siempre, pero ejercidos en el mundo digital.

Muchas veces pensamos que Internet es un lugar aparte, separado de la «vida real». No es así. Lo que pasa en línea y lo que pasa fuera de línea están conectados y se afectan mutuamente. Por eso no se crean derechos nuevos para el mundo digital: los derechos que ya tenemos se aplican igual adentro y afuera de la pantalla.

Cuando una mujer es acosada en WhatsApp, cuando difunden sus fotos íntimas sin permiso, cuando hackean sus cuentas o controlan su celular, no le están haciendo algo «menos grave porque fue en Internet». Están violando DerechosHumanos.

Qué derechos nos arrebata la violencia digital

La violencia de género facilitada por la tecnología (VGFT) no es sólo un mal rato. Es una violación de derechos que se sostiene en la misma raíz de siempre: la discriminación y el control sobre las mujeres. Entre los derechos que se ven afectados están:

  • El derecho a la libertad de expresión. La violencia busca callar. Muchas mujeres dejan de opinar, se autocensuran o abandonan las redes por miedo. Y cuando las voces de las mujeres desaparecen, toda la sociedad pierde: se debilita el debate público y la democracia.
  • El derecho a la privacidad. La difusión no consentida de imágenes íntimas, el monitoreo de cuentas y el ciberacoso invaden la vida privada y limitan la autonomía de las mujeres.
  • El derecho a la información y a la salud sexual . La sexualidad también se vive y experimenta en Internet. La violencia en línea expone a personas a situaciones sexuales que no desean y que pueden dañar su integridad emociona y sexual.
  • El derecho a la integridad física y psicológica. Hay agresiones digitales que terminan en depresión, ansiedad, miedo y, en algunos casos, en agresiones físicas o incluso la vida de la víctima.
  • El derecho a reunirse y asociarse. Internet ha sido clave para el movimiento feminista (#NiUnaMenos, #MeToo, #MiPrimerAcoso). La violencia digital busca romper esas redes de apoyo y solidaridad.
  • El derecho a la libertad, al trabajo y al acceso a la justicia. Perder el empleo, verse obligada a mudarse o no encontrar una respuesta efectiva al denunciar son consecuencias directas de esta violencia.

Más derechos, no más censura

Frente a esto, la respuesta no es combatir la tecnología. Combatir la violencia digital no es lo mismo que combatirInternet. Las herramientas digitales han ayudado a las mujeres a salir de una exclusión histórica, a alzar la voz y a exigir sus derechos.

El camino correcto es el opuesto: más derechos, no más censura. Los Estados tienen la obligación de proteger los derechos en línea igual que fuera de línea, con un enfoque equilibrado y con perspectiva de derechos humanos. Eso significa:

  • Prevenir, sancionar y reparar la violencia digital de género.
  • Proteger la libertad de expresión, la privacidad y el acceso a internet de las mujeres, no limitarlos.
  • Atender la violencia con perspectiva interseccional, poniendo en el centro a las víctimas y a las mujeres más vulneradas (activistas, defensoras de derechos humanos, periodistas, políticas).
  • Reconocer que la violencia digital es una manifestación de la violencia estructural de género, y enfrentarla como parte de una estrategia integral por la igualdad.

Un compromiso de todas y todos

El derecho de las mujeres y las niñas a vivir libres de violencia también en el entorno digital está reconocido por convenciones y organismos internacionales. Pero de poco sirve en el papel si en la vida real una mujer no puede abrir su celular sin miedo.

Hoy, la tecnología y los espacios digitales son clave para la defensa y la resistencia de las mujeres en todo el mundo. Defender los derechos digitales es defender que las mujeres puedan hablar, informarse, reunirse y vivir su vida sin miedo, dentro y fuera de la pantalla.

A la violencia no se la combate con censura: se la combate con derechos.

 

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