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Captura desde 2026-07-15 11-47-59

La Inteligencia Artificial hoy es un recurso estratégico no sólo para modernizar sectores críticos como la administración pública, la economía o la educación, pero probablemente para transformarlos de raíz. No obstante, Bolivia aún no llega al trampolín para dar el salto hacia este tipo de tecnología, y lo que es más preocupante es que aún si lo diéramos, no contamos con la ‘red de seguridad’ —es decir, con las salvaguardas éticas y legales— para amortiguar el impacto, convirtiendo cualquier intento de adopción apresurada en un salto al vacío peligroso

Según los resultados de la última edición del Global Index on Responsible AI (GIRAI) – publicados en el marco del Diálogo Global sobre Gobernanza de la IA organizado por las Naciones Unidas, Bolivia aún ocupa un puesto poco conveniente: 108 de 138 países a nivel global (un avance de la posición 117 que teníamos en 2024, eso sí). El índice GIRAI nos ofrece una radiografía necesaria para entender no sólo dónde estamos como país, sino hacia dónde debemos dirigirnos y cómo plantear el camino para que las tecnologías no sean nuestra condena ni la razón de una mayor brecha futura.

Entendiendo GIRAI: Más que un ranking, una hoja de ruta

Más allá de las clasificaciones convencionales, el Global Index on Responsible AI (GIRAI) funciona como una brújula para los tomadores de decisiones. Su propósito es guiar a los países en la construcción de una gobernanza de la IA que integre la equidad, la inclusión y el respeto a los derechos fundamentales. Este índice subraya una verdad crítica: en ausencia de marcos éticos y normativos, el desarrollo de la IA conlleva riesgos inadmisibles —como la discriminación algoritmica, la pérdida de autodeterminación, la ilusión de privacidad, entre otros — que pueden fácilmente eclipsar sus promesas de innovación.

La metodología del GIRAI es exhaustiva y multidimensional. Evalúa a los países a través de cinco pilares críticos: Inclusión y diversidad: para asegurar que la IA no profundice brechas sociales, Ética y sostenibilidad: enfocada en la transparencia y el impacto ambiental, Labor y habilidades: preparación de la fuerza laboral, Confianza y seguridad: protección de datos y ciberseguridad y, finalmente, el Uso de la IA en el sector público. Este enfoque no busca castigar a los países con menor desarrollo tecnológico, sino visibilizar las brechas institucionales y ofrecer lineamientos para que el Estado, la academia y la sociedad civil, construyan el andamiaje necesario para que la transformación digital en la era de la IA necesita para ser segura y de bajo riesgo para la población.

 Bolivia y una gobernanza de la IA responsable

A pesar de los últimos acontecimientos en Bolivia, incluyendo una profunda crisis económica, se observa una leve mejora en la posición global de Bolivia: del puesto 117 al 108. No obstante, es un dato que debe leerse con extrema cautela, pues se observa que muchas cosas están pasando más por inercia del uso intensivo de estas tecnologías que de la planificación estratégica y objetiva. Como  advertimos ya en el libro: “Bolivia en la era de la IA”, la adopción tecnológica ocurre de facto, pero no de jure.

¿Por qué Bolivia se encuentra tan rezagada? Fundamentalmente, por la ausencia de una política pública marco que identifique los nichos estratégicos de la IA y plantee las salvaguardas necesarias. Pero quizás eso es mucho pedir, tampoco Bolivia cumple lo básico: el país tiene serias carencias en normativa de protección de datos personales, acceso y gestión de la información y hasta, en inclusión digital.

Mientras el mundo discute el avance de regulaciones robustas, en nuestro paíís no sólo no avanzamos, sino que en algunos aspectos retrocedemos. Un ejemplo crítico identificado en la medición fue la implementación de sistemas de reconocimiento facial en centros educativos sin un marco legal que autorice explícitamente el tratamiento de datos biométricos de niños, niñas y adolescentes, representando así un riesgo inaceptable bajo estándares internacionales de derechos humanos.

La brecha sigue siendo profunda. Bolivia puntúa muy por debajo del promedio regional en dimensiones como «Ética y Sostenibilidad» y «Labor y Habilidades». Esto significa que el sistema educativo también requiere actualizarse y generar mecanismos de preparación del capital humano.  La fragmentación institucional y la falta de protocolos de transparencia, auditoría y evaluación de impacto exponen a la ciudadanía a riesgos de sesgo, vigilancia indebida y pone en entredicho varios derechos fundamentales.

El camino a seguir

La mejora en GIRAI es un síntoma  positivo. La discusión ya empezó y hoy, cada vez se amplía a más sectores. Sólo en el último año, dos anteproyectos de ley sobre IA pasaron por la Asamblea Legislativa Plurinacional. Sin embargo, Bolivia no necesita «más IA» como inercia, sino una planificación estratégica de cómo la IA puede aportar al desarrollo, a la generación de oportunidades y a una BolivIA BolivIA BolivIA.

Para ello, entonces, es imperativo transitar hacia políticas públicas concretas: ley de protección de datos, fortalecimiento del acceso a información, gobernanza democrática en las políticas públicas y cierre de las brechas digitales.

La Fundación InternetBolivia.org ha sido la entidad encargada de relevar los datos en las dos versiones de GIRAI, pero nuestra labor no termina con la publicación de resultados, sino que recién comienza. Asumimos la responsabilidad de impulsar y acompañar política pública que, desde un planteamiento social y basado en derechos humanos, evite que la IA se convierta en una caja negra que amplíe desigualdades, y más bien sea el instrumento que nos ayude a cerrar brechas históricas.

 

Autor: Cristian León, Director Ejecutivo – Fundación InternetBolivia.org

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