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El pasado 28 de julio se realizó el evento «Algoritmos del Odio: Monitoreo de Violencia Política Digital», un espacio de diálogo que reunió a autoridades, investigadoras, organizaciones de la sociedad civil y mujeres políticas para presentar los resultados de dos investigaciones sobre violencia política digital desarrolladas durante las Elecciones Generales de 2025 y las Elecciones Subnacionales de2026.

La actividad permitió reflexionar sobre cómo las plataformas digitales se han convertido en escenarios donde los discursos de odio, la desinformación y los ataques coordinados afectan la participación política de las mujeres y representan un desafío para la democracia.

El evento fue impulsado por Daniela Cabrera, la Primera Vicepresidencia de la Cámara de Diputados, la Comisión de Derechos Humanos de la Asamblea Legislativa Plurinacional, Oxfam en Bolivia, la Fundación InternetBolivia.org e InternetLab (Brasil).

Una violencia que trasciende las campañas electorales

Las plataformas digitales se han convertido en espacios donde los discursos de odio, la desinformación y los ataques coordinados encuentran nuevas formas de amplificación. En Bolivia, la violencia política digital ya no se dirige únicamente contra las candidatas, sino también contra periodistas, analistas, lideresas y otras mujeres que participan en la construcción del debate público.

Durante el evento se presentaron los resultados de dos investigaciones que permiten comprender cómo opera este fenómeno y cuáles son sus principales características.

Fuera de lugar: Mujeres, poder y violencia digital en las Elecciones Generales de 2025 

La investigación evidencia que la violencia política digital busca limitar la participación de las mujeres en distintos espacios de poder y opinión. Solo el 19% de los ataques se dirigió contra candidatas, mientras que también fueron blanco de agresiones las dirigentes y militantes (26%), analistas (25%) y periodistas (21%). En contraste, en el caso de los hombres, el 60% de los ataques estuvo concentrado exclusivamente en los candidatos.

El estudio también muestra que el 30% de los ataques estuvo relacionado con la ideología. Expresiones como «feminazi», «woke», «zurda» o «comunista» fueron utilizadas para desacreditar a mujeres percibidas como defensoras de los derechos humanos y de grupos históricamente discriminados. Este hallazgo evidencia que, en contextos de alta polarización, la defensa de derechos se convierte en un motivo de ataque y exclusión del debate público.

Otro de los principales resultados revela una transformación en las expresiones de misoginia. El 45% de los ataques recurrió a estereotipos psicológicos, calificando a las mujeres como «locas» o «histéricas» para cuestionar su capacidad de decisión. Mientras que los hombres suelen ser deslegitimados por sus conocimientos o desempeño, las mujeres son desacreditadas a partir de atributos personales y estereotipos de género.

La investigación también evidencia una fuerte dimensión racial de la violencia. El 95% de los comentarios discriminatorios registrados correspondió a expresiones racistas. En estos casos, el racismo y la misoginia operan de manera simultánea: además de cuestionar la capacidad y autoridad de las mujeres, los ataques desvalorizan sus rasgos físicos al compararlos con ideales de belleza socialmente impuestos.

La Lupa Digital: Monitoreo de Violencia Política Digital en las Elecciones Subnacionales de 2026 

El monitoreo realizado entre el 1 de enero y el 22 de marzo de 2026 documentó 4.292 registros de violencia política digital dirigidos contra 60 candidatas y una precandidata a cargos subnacionales. Los datos muestran que las agresiones aumentaban conforme las candidatas adquirían mayor visibilidad pública y alcanzaban su punto máximo durante la semana previa a las elecciones.

La forma de violencia más frecuente fue la deslegitimación política, que representó el 61,6% de los registros. Dentro de esta categoría, el 72% correspondió a insultos, ridiculización y deslegitimación discursiva, mientras que el 26,9% estuvo relacionado con difamación, información falsa o contenido descontextualizado.

En segundo lugar se identificó la violencia basada en estereotipos de género. El 38% de los registros correspondió a ataques vinculados con estereotipos y condiciones de exclusión. La forma más recurrente fue la cosificación e hipersexualización, seguida por ataques relacionados con orientación sexual e identidad de género, estereotipos ideológicos, raciales, de apariencia física y edad.

El estudio también identifica diferencias según la plataforma digital. En Facebook, el 73,6% de los ataques correspondió a procesos de deslegitimación política, mientras que en TikTok el 66,3% estuvo vinculado con ataques basados en estereotipos de género, cosificación e hipersexualización.

Ambas investigaciones coinciden en que la violencia política digital de género constituye una continuidad de formas históricas de discriminación que, en los entornos digitales, adquieren mayor alcance, velocidad e impacto. No se trata únicamente de insultos aislados, sino de prácticas sistemáticas que buscan restringir la participación de las mujeres en la vida pública.

Intercambio internacional y construcción de respuestas

El evento contará con la participación de InternetLab (Brasil), organización que presentará la ponencia «Los caminos para combatir la violencia digital contra niñas y mujeres en Brasil», compartiendo experiencias sobre regulación de plataformas digitales, inteligencia artificial y actualización de marcos normativos.

Las investigaciones completas se encuentran disponibles en los siguientes enlaces:

 

 

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