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Los impactos de la pandemia en el sistema educativo en Bolivia son profundos y se seguirán viendo en los próximos años. Bolivia fue uno de los países con mayor discontinuidad de clases a nivel mundial, situación que se agudizó con las brechas digitales que no permitieron  la sostenibilidad de las clases virtuales. En  nuestro reciente estudio: “No hay señal para la educación. ¿Cómo las brechas digitales afectaron la continuidad educativa durante la pandemia?” (León et al. – No hay señal para la educación VDF) , presentamos algunos resultados y cinco acciones para mitigar los impactos.

Durante el primer año de pandemia, Bolivia era un país con grandes brechas digitales en varios niveles. A nivel geográfico, las conexiones estaban concentradas en áreas urbanas: 70% de hogares en ciudades tienen acceso a internet frente a 21% de los hogares rurales. A pesar de un extenso despliegue de fibra óptica (cerca de 26.000 km a nivel nacional), una gran cantidad de municipios y hogares no contaban aún con este servicio. También estaba el aspecto de asequibilidad, con un servicio de internet poco accesible a la población más pobre. Así, 9 de cada 10 hogares más ricos tenían conexión domiciliaria frente a 1 de cada 10 de los hogares más pobres. En lo que respecta al género, las disparidades eran igualmente abismales: 78% de los hombres de área urbana reportaban usar internet frente a 14% del área rural.

Estas desigualdades de acceso a internet, se convirtieron en uno de los mayores obstáculos para continuar las clases de manera virtual. De acuerdo a una encuesta de UNICEF, 52% de las unidades educativas fiscales dejaron de pasar clases completamente y un 45% en los colegios particulares (privados). En caso de que se pudiera pasar clases, sólo 63% de estas últimas pasaban clases todos los días, mientras que en el caso de las unidades fiscales, sólo 15% lo hizo.

En nuestra investigación, buscamos además indagar en los obstáculos percibidos por el sector docente, los padres y madres de familia, y  por supuesto, los y las estudiantes. Hicimos entrevistas tanto en el área urbana, periurbana y rural de los municipios de La Paz y El Alto. A través de éstas, identificamos las frustraciones de los y las maestras con respecto a la utilización de las plataformas educativas, las grandes dificultades económicas afrontadas por las familias y las necesidades de adaptación para acompañar a los hijos e hijas. Siendo gran parte de la economía de tipo informal y familiar, las clases tuvieron que adaptarse a horarios de trabajo de las familias y en algunos casos, no existió acompañamiento alguno.  Por su parte, los y las estudiantes reportaron dificultades en el aprendizaje y seguimiento a los contenidos.

Lastimosamente, las políticas de respuesta fueron improvisadas y de corto alcance. Durante el primer año, el gobierno de Añez retrocedió en las políticas de cierre de brecha digital, promovió la capacitación de docentes en plataformas que luego no fueron usadas y clausuró el año escolar abruptamente. Posteriormente, el nuevo gobierno de Luis Arce, implementó nuevas plataformas y contenidos, más acordes a las políticas de software libre de Bolivia, pero aún sin resolver las necesidades de asequibilidad de conexiones y generación de capacidades para maestros. Ello llevó a que en las áreas rurales y periurbanas, se vuelva a la presencialidad a pesar de los riesgos de la pandemia.

Tomando en cuenta los grandes impactos que, de acuerdo a la CEPAL, podrían implican 15 años de retrocesos en la educación, desde la Fundación InternetBolivia.org promovemos al menos cinco acciones:

1. Levantar diagnósticos en los niveles de aprendizaje y la magnitud de las brechas digitales. Se requiere hacer mediciones con altos niveles de precisión que den cuenta de la situación real  del aprendizaje y permitan así una planificación de políticas públicas adecuada. Al respecto, como organización y con el apoyo de organismos internacionales y entidades del Estado, hemos iniciado la elaboración de una metodología de medición de brecha digital que será primeramente testeada en 20 municipios de Bolivia en los próximos meses.

2. Revisión e implementación de currículas educativas de refuerzo en habilidades digitales y técnicas. Es necesario actualizar las currículas educativas en relación a los avances tecnológicos, pero también priorizando conocimientos y competencias prácticas que fortalezcan el acceso y competitividad de las generaciones afectadas en el mercado laboral.

3. Remover barreras para un acceso masivo a internet y tecnologías. Las brechas digitales persisten y no se resolverán si no se prioriza la inversión pública en la infraestructura  de banda ancha, sobre todo en lo que respecta a la conexión a los hogares y escuelas. En este aspecto y mientras se generan soluciones estructurales, la Fundación InternetBolivia.org promueve el uso de soluciones de bajo costo que no requieren conexión a internet y permitan el acceso a contenidos de manera gratuita. Una de ellas es nuestro proyecto Khepi, transportando conocimiento

4. Implementar un estándar y certificación de alfabetización digital. Se debe promover el desarrollo de habilidades estandarizadas tanto básicas como avanzadas para la proficiencia tecnológica. Ya existen numerosos avances y modelos que puedan adaptarse. Con apoyo del fondo Frida, elaboraremos en próximos meses un estándar que pueda ser aplicado a Bolivia desde su propio contexto de interculturalidad.

5. Impulsar una agenda de políticas necesarias para la digitalización de la economía, la lucha contra las violencias digitales y protección de niños, niñas y adolescentes. En Bolivia existen enormes vacíos normativos que reducen el margen de acción de las autoridades y entidades públicas.

Tomando en cuenta eso, estamos trabajado junto con otras entidades estratégicas en impulsar un proyecto de ley para fortalecer los emprendimientos digitales , en plataformas de contenidos para niños, niñas y adolescentes sobre violencias digitales, y en la elaboración de protocolos de atención a violencias digitales.

La educación es un motor para el desarrollo y una vía para disminuir las grandes desigualdades que afectan nuestra sociedad. Por ende es necesario que se convierta en una prioridad para la política pública así como para los esfuerzos de la sociedad civil y el sector privado. De otro modo, corremos el riesgo de una recuperación aún más lenta y la pérdida de oportunidades de toda una generación.

 

Autor: Cristian León, Director Ejecutivo de la Fundación InternetBolivia.org