Bolivia ingresa a la era de la Inteligencia Artificial (IA) con una base institucional, tecnológica y normativa insuficiente para aprovechar plenamente las oportunidades que ofrece esta tecnología. Aunque la expansión de la infraestructura digital en la última década —particularmente en fibra óptica y conectividad móvil— representa un avance, el país aún enfrenta brechas críticas: la conectividad sigue siendo desigual y costosa, no existen datacenters de escala significativa, y el diseño institucional del sector de telecomunicaciones continúa fragmentado, dificultando la articulación de una visión estratégica de largo plazo. El documento sostiene que Bolivia requiere iniciar de manera urgente un debate sobre Inteligencia Artificial Responsable, que incorpore protección de derechos, sostenibilidad ambiental, soberanía de datos y el rol del Estado en la adopción ética de estas tecnologías.

